Noticias|4 marzo, 2013 16:52

El usuario es quien tiene la primera responsabilidad

Los expertos aseguran que no existe la seguridad total en Internet. Recomiendan tener las mismas precauciones que en la vida cotidiana y revisar los controles de privacidad.

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Todo lo que hacemos on line deja huellas. Los sitios que navegamos, las fotos que publicamos o las búsquedas que hacemos quedan registradas en algún servidor, en el navegador o en las cookies almacenadas en nuestras computadoras.

Internet y las herramientas digitales son “un grabador que deja todas las conversaciones registradas para la eternidad”, dice Martín Waserman, analista senior de políticas públicas y asuntos gubernamentales de Google para América latina.

Por lo tanto, la principal responsabilidad para proteger la privacidad estará siempre en manos de los usuarios. Serán ellos quienes decidan qué partes de su vida quieren hacer públicas y cuáles no. La información y la educación son claves para una navegación segura.

“Veo un desconocimiento total de los padres respecto del uso de Facebook y de Internet en general. Para los chicos, los padres no son una autoridad en esa materia. Ninguna norma va a reemplazar la función de los padres o de los docentes”, dice Daniel Monastersky, de IdentidadRobada.com.

En materia de seguridad, además de una contraseña robusta, el especialista recomienda configurar la verificación de doble paso para cuentas importantes y evitar realizar transacciones delicadas utilizando conexiones de Wi-Fi públicas.

Junto con eso, marca la necesidad de ser precavidos a la hora de enviar datos personales a través de sitios web que no tengan una protección adecuada.

Como en la vida real. 
Para Claudio Veloso, periodista especializado en nuevas tecnologías y autor de Facebook y Twitter para adultos, las acciones de los usuarios “son la principal causa de vulnerabilidad en la cadena de seguridad. Somos la parte más débil de la cadena”.

Explica que la seguridad total no existe en la Web o en las redes sociales y que “el principal desafío es que la gente aprenda, que sepa que tiene elementos para resguardar su privacidad y su seguridad”.

Por ello, sostiene que “hay que tomar conciencia y poner mano a las funcionalidades que tiene Facebook para resguardarse. Es un desafío fácil de lograr, sólo basta encararlo”.

Veloso considera que en las redes sociales valen las mismas precauciones que tomamos en la vida cotidiana. Así como no dejamos cosas valiosas en la calle, ni abrimos la puerta de casa a los desconocidos, tampoco deberíamos hacerlo en nuestra vida en línea.

Antes que nada, recomienda dedicarle tiempo a revisar las configuraciones de privacidad que ofrece Facebook. En ese sentido, las opciones predeterminadas tienen un nivel de apertura que convendrá restringir, según el caso.

También es importante elegir con quién queremos compartir determinadas publicaciones. “Así como en la vida elegimos qué queremos contar a nuestros amigos, mejores amigos y familiares, también tenemos que hacerlo en Facebook. Hay cosas que uno puede comentar en su familia que no quiere que se entere su jefe en el trabajo”, dice.

Para ello, recomienda configurar las opciones de publicación distinguiendo entre “amigos”, “conocidos” o “familia”, que se encuentran en la configuración general de privacidad. También se pueden gestionar notificaciones cuando alguien nos etiqueta en una fotografía.

Monastersky, por su lado, hace hincapié en la responsabilidad individual. “Si algo se encuentra ahí es porque alguien dejó que se encuentre”, dice y propone una regla de oro: “No subas contenido del que después te puedas llegar a arrepentir”.

En el caso de los menores de edad, “hay que darles herramientas y hacer foco en la educación”, dice el director de Identidad Robada.

Veloso, a su turno, recomienda a los padres que tengan una actitud de mayor acercamiento con los hijos para ayudarles a proteger su privacidad. Ser amigos en Facebook, pero sin molestarlos. “Tenemos que acompañarlos en un espacio social que es muy importante para ellos, como lo hacemos en otros espacios, por ejemplo, para practicar un deporte”, sugiere.

También es importante el consentimiento informado cuando aceptamos las normas de uso de un servicio. Las empresas deben simplificar sus complejas y extensas políticas de privacidad, pero “los usuarios deberían leerlas antes de aceptarlas”, concluye.

Fuente: La Voz del Interior

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